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Receta de costillas de cerdo caramelizadas al horno

Dificultad: Fácil Nivel de suciedad: Cuatro cacharros
Coste: Barato Tipo receta: Segundo plato
Tipo cocina: Horno Grupo alimenticio: Carnes
Listo en: 60 minutos País: España
Comensales: Temporada: Primavera, Verano, Otoño e Invierno

 Receta enviada por FERNANDO RUIZ (usuario registrado)

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Ingredientes

  • • dos costillares de cerdo fresco entero (unos 3 kilos +/-)
  • Aceite de oliva, sal, pimienta negra molida y cúrcuma,
  • Piña tropical, manzana golden, tomate, azúcar de caña
  • Salsa de soja, vinagre de vino, pedro ximénez, orégano
  • Miel, ron añejo, pimienta de colores en grano

Elaboración de costillas de cerdo caramelizadas al horno

Hoy me he levantado con ganas de comerme unas costillas de cerdo, de esas que son originales en América, con una corteza totalmente caramelizada. Sólo con mirarlas dan ganas de comerte una buena ración y mancharte hasta las narices con esa salsa dulzona y chuparse los dedos uno a uno.

Es sábado, casi las ocho de la mañana y el mercado da gusto verlo, con los puestos luciendo sus hortalizas y frutas, la pescadería con esas luces que hacen ver el pescado como si estuviera en una pecera, y no digamos de las carnicerías, las carnes rosadas, los pollos amarillos... dan ganas de comprar de todo.

Pero bueno, venimos a lo que venimos: a buscar un par de costillares de carne de cerdo fresca, y algo de verduras y fruta. Conseguimos dos espectaculares costillares, que ya sólo de mirarlos se me hacía la boca agua (soy de los que cuando voy a cocinar pienso, lo primero, en el sabor que me apetece y a partir de ahí empiezo a pensar cómo lo voy a cocinar para que esté rico. Se me antoja que tendrá un sabor especial y sabroso si mezclamos la carne con fruta, como puede ser piña tropical y manzana. Resulta sorprendente pero queda un plato distinto y muy rico.

Bueno, son las nueve y media de la mañana y después de tomarme dos barritas de pan, tostadas y con un buen chorretón de aceite de oliva virgen, del verde como le digo yo, y un café con leche, empiezo la preparación de lo que hoy vamos a comer con dos de mis hijas, una soltera y la otra casada, su esposo y mis dos nietas. ¡Ah!, y la que manda en casa. En total seremos cinco adultos, una niña de 12 años, que en la mesa es un adulto más (ha salido a su abuelo) y la pequeñita, bueno digamos 6 adultos y un infantil.

Lo primero que voy hacer es encender el horno para que se vaya calentando bien, lo ponemos a unos 160/180º y mientras doraré las costillas en una sartén con un poco de aceite de oliva. Esto lo hago para sellar bien la carne y que no suelte los jugos. La partiré en cuatro trozos porque no cabe en el horno.

Una vez dorada, la vamos sacando de la sartén, y pasándola a la bandeja del horno, es planita y caben perfectamente los cuatro trozos. Es ahora cuando la salpimentamos por los dos lados con sal gruesa y pimienta negra molida, y
espolvoreamos por todos los lados un poquito de cúrcuma, no mucho, pero que se vea bien.

El horno (ya está bien precalentado) lo dejamos a 180º y metemos la bandeja, calor arriba y abajo, y el ventilador. Así la vamos a dejar unos 20 ó 25
minutos, que es cuando le daremos la vuelta a las costillas, las de abajo arriba y las de arriba abajo, y aprovechamos a darle un brochazo del caramelizado que vamos a preparar a continuación.

Así estaremos haciendo cada 10 minutos hasta llegar a los 50 minutos que es el tiempo que creo que llevará (estemos atentos) para que no se seque mucho. A la bandeja añadiremos un vasito de agua con un chorrito de vino blanco de cocina; con el fin de que no se seque mucho la carne,  esa cantidad será suficiente.

Mientras se va haciendo la carne, voy a preparar una salsita para acompañarla y unas papas fritas en gajos grandes que también voy a freír. 

Ya tenemos las costillas en el horno y vamos a preparar el caramelo, para pintar luego los trozos de los costillares. Primero pelamos cuatro tomates y los partimos a cuadritos pequeños. Los vamos salteando en la misma sartén que salteamos las costillas, pues quedó algo de juguito de la carne y ya estaba sucia (así que no manchamos otra sartén y no la tengo que fregar). Le añado un chorrito de aceite de oliva y vamos pochando el tomate a fuego bajo, para que se vayan deshaciendo bien.

Poquito a poco, le añadimos una pizca de sal gruesa para acelerar el pochado y que suelte toda el agua. Cuando veamos que ya se está haciendo salsita, le añadimos cuatro cucharadas de azúcar de caña o azúcar morena (es lo mismo) y la vamos rehogando bien con una cuchara de palo. Veréis cómo se
empieza a hacer un caramelo. Añadimos la cucharada de salsa de soja y a los 5 ó 6 minutos, la copita de vinagre de vino.

Seguimos rehogando hasta que se consuma bien y cuando veamos que ya el tomate está bien deshecho, que ya está como si fuera una salsa (habrán pasado unos 5 minutos más) le añadimos la media cucharadita de cúrcuma, la media de orégano y el vasito de Pedro Ximénez.

La salsa se espesará aún más y a los 4 ó 5 minutos, lo daremos por terminado. Cogemos un colador fino y anchito y pasamos la salsa por él, con el fin de que quede como una crema finita, que será la que emplearemos con una brocha para pintar los trozos del costillar (cuando la carne lleve en el horno unos 20 ó 25 minutos).

Ahora sí utilizaremos otra sartén para preparar la salsa con la que vamos a acompañar el asado. Echamos un chorreón bueno de aceite de oliva virgen y cuando esté calentito le echamos las dos cucharaditas de pimienta rosa en granos y la guindilla picante sin las pepitas; si les gusta el picante fuerte, las dejan, eso va al gusto.

Cuando veamos que se están friendo, añadimos las 5 ó 6 rodajas de piña tropical picadas en trozos ni muy pequeños ni muy grandes (procurad quitar el
trozo del centro de la piña, que es más duro. Si os gusta, os la podéis comer, yo lo hice y me supo a gloria). Se va rehogando poco a poco y cuando la piña se vaya dorando un poquito, añadimos la manzana cortada también en dados no muy gruesos. Se remueve bien con una cuchara de madera y, cuando veamos que la fruta está más o menos blandita, añadimos la copita de ron añejo y dejamos que evapore bien el alcohol.

  A continuación le añadimos las dos cucharadas de miel, dejamos unos minutos más, para que mezcle todo bien y se aparta hasta que vayamos a servir a la mesa. Antes de ponerla en la salsera, volver a calentarla, aunque templada tampoco está mal. Al gusto.

Un inciso, si quedó caramelo con el que pintamos la carne, lo podemos añadir a la salsa, que le da más gusto. Ya verán, estamos llegando a los 50 minutos y ya está en su punto. Apago el horno, le doy otra pintadita con la brocha, rebañando bien el bol donde tenía el caramelo y ya estoy friendo las papas.

El costillar ha quedado espectacular, el colorido es irresistible a la vista, creo que al gusto y no menos al tacto, dan ganas de coger un trozo con la mano y empezar a degustarlo sin más.

Bueno ya ven la foto. Ya me dirán algo. ¡Buen provecho!



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